domingo, 29 de marzo de 2020

BUSCANDO LA PRIMAVERA



Nota : La escritura Beatriz Cheabrera , nos ofreció la iniciativa,  escribir un relato basado en esta foto y compartirlo en su blog : Beatriz Chiabrera de Marchisone

BUSCANDO LA PRIMAVERA

Bajo  el cristal rasgado del zaguán,  en su media luna observo una noche  oscura, sin brillo, arropada por la neblina pesada del entorno, un frio helado recorre mi cuerpo, intentado escapar por la rendija del  portal de azabache, del espantoso encierro, que la máscara encantada, dispuso por decreto en el  reino de Nunca Jamás. Decreto 03/2020-“Prohibido salir hasta la primavera.” Pero la primavera llega y el invierno insiste en adueñarse del Reino.

Percibo a lo lejos, la esencia vaporosa clamando tristeza por la que mi bosque  llora, llora de ausencia, de ti, de mi,  de vosotros.
Veo, entre la rendija, salir a Don Gregorio, mi vecino, amigo de mi Padre, desoyendo el decreto, mis ojos no salen  de mi asombro va de puntillas al riachuelo aún vivo, que el bosque protege,  para recoger agua. Yo no bebería de esa agua jamás, dicen que hay monstruo en forma de erizo, que mata personas, le dicen “el corona” y asusta a la  fauna marina. Unos guardias con sus atuendos de verde olivo, le dan la voz de alto, lo que ellos no saben, es que Don Gregorio es sordo.  Sin mediar palabras el minuto vuela y en instantes, veo colocadas gruesas cadenas  en  sus manos, mientras mis ojos siguen  desorbitados, por la injusticia que cometen.

Doña Carmelina , su mujer, de 90 años, seguir leyendohttps://beatrizchiabrerademarchisone.blogspot.com/2020/03/buscando-la-primavera-por-beatriz.html


©Beatriz Martín
28/03/2020

Derechos registrados.

Gracias Beatriz Por la oportunidad.


martes, 17 de marzo de 2020

ESENCIAS…






En mi estadía me atrapa tu esencia,
sorteado tus versos apasionados,
de absurdos deseos en la larga espera.


En la soledad de la pluma escribe auxilio,
tu presencia urge, mi piel resquebraja,
  intimidada por tus letras está mi alma.


Sigo mis instintos con lucidez ardiente,
Recordando nuestro afligido vientre,
de atributo al placer, me mojo sin querer.


Es el pensamiento exquisito  que brota,
por la esencia de tu cuerpo que enamora,
mientras mi secreto se empapa sin demora.



©Beatriz Martín
17/03/2020
#4to. Día cuarentena
#Quédatencasa

  

domingo, 23 de febrero de 2020

UN DÍA EN BARAJAS




Volé a Madrid, en el vuelo Nro. 3939 Express Iberia, el pasado octubre de 2019, para reencontrarme con mi mejor amiga.   Luego de 16 años sin vernos,  las dos salimos de Venezuela,  ella para Miami y yo para Canarias, como muchos, huyendo de la llamada “revolución”.

Antes de despegar,  mi corazón galopó a mil por hora, aún no lo tengo claro,  si fue por el despegue o  porque  vería a mi gran amiga  Mayra.


Fueron días fantásticos, difíciles de narrar, vino acompañada por su esposo, un encanto de persona, educado, gentil, excelente anfitrión,  los días estuvieron mágicos,  llenos algarabía, entre paseos y buen vino. Fue una bendición, un regalo del  cielo, no dejaré de dar las gracias por siempre.



Pero, llegó el día de regreso, sonó el despertador, enseguida despabilé y  no daba crédito al ver  las micas del reloj, que indicaba, 7 y 30 am. y no 6 :30 am, como yo pensaba.  Mi vuelo  con destino a Tenerife, salía a las 8 y 40 am.

Salí a toda prisa, a medio vestir, apenas hubo tiempo para las  despedidas, corría con  mis piernas largas, un auténtico ganso en tercera dimensión, dando saltos, por la Gran Vía, creo que llegué en cuatro brincos, ya que el piso de hospedaje estaba muy cerca.  Bajé por la estación del metro, casi destrozo el maletín, que sonaba como tormenta de meteorito entre las escalinatas,  mientras la sentía llorar.  Ya con los nervios esparcidos y perdidos, buscaba la dirección correcta, pero el pantene de colores que indica dirección de vagones, hacía que alucinara y no me dejaba ver con claridad la dirección:  Aeropuerto de Barajas.  Fue increíble que no me haya equivocado, inclusive   llegué rápido,  no hubo que esperar en las estaciones, en un abrir y cerrar de ojos me vi allí desorientada, en Barajas. De nada  valió, hacia exactamente tres minutos, leyeron bien,  tres minutos miserables que había salido mi vuelo.

Al  escuchar el sonido seco  de la azafata,  “ya salio”,  la vista se me nubló, pensaba en el examen del lunes , en el dinero perdido y en la falta para comprar otro, intuyendo que no gozaría de ninguna oferta como el anterior.

Quedé paralizada por segundos  y el llanto interior y exterior no  tardó en aparecer, solo atiné a decir:  -  jamás salen en hora,  para un día que no llegó les da por ser puntual”,  y su mirada se incrustó en un cartel,  que tenía detrás de mi , y en el medio de un silencio pavoroso,  señaló con su dedo índice, la  ventanilla de “Venta de Boletos”. Sin imaginar el día que tenía por delante.


Aún sin haber probado el primer café, corrí a la ventanilla, le dije he perdido  el avión,  y el chico muy madrileño me dice - el próximo vuelo  para Tenerife es a las 12:00 pm., son 200 pavos y me queda un asiento mmmm, un momento le dije. Me  retiro, respiro, murmuro  y ¿ los 200 €? , de reojo vi  un muro, mi  espalda le hacía guiños,  así que  cedió hacía atrás, para dejarse llevar por una columna de hormigón, hasta que mi cuerpo se desplomó, el maletín también por allá  rodó,  lo observaba mientras sus colores ya muy usados me grita: -  no estoy para estos trotes, ni  yo, murmuré y  tu calla que las necesidades son infinitas y tú todavía tienes larga vida.

Ya saben ese de hablar sola es sano por salud mental.


Entre llamadas del móvil, hasta que mi amiguita del alma, Mayra me auxilio.

Compro el pasaje veo la hora en mi móvil 9 y 47  am, me voy a tomar mi primer café, y a esperar exactamente dos 2horas y 10 minutos,  llegué a la puerta de embarque, mis ojos saltaban de un lugar a otro,  viendo a la gente pasar, niños, mayores, gordos, gente linda mujeres gruesas, hermosas,  flacos, tios buenotes, el sonido sabroso de   paisano de vez en cuando, ese acento venezolano, tan único.

Llega la hora anhelada, hasta mi maleta se puso de pie,  con los colores vivos, radiantes. ¡Por fin!,  Tenía ganas de quitarme mi chaqueta, ella es larga acolchada, divina,  de un hermoso vino tinto.  A veces,  en instantes,  gritaba “necesito mi espacio”, y yo le respondí , y yo  también.

En fin,   me toca mi turno le entrego la  tarjeta a la azafata muy mona ella y muy educada, con  una sonrisa Colgate, me dice:  “no hay asiento”, le digo: -  ¿perdón?, y ella sonriendo me dice:  “lo siento, pero el vuelo va lleno y usted está en “Overbooking” y yo : - ¡ ¿ Qué?!,  me lo explica por favor.  Yo, de repente  era un completo adefesio en transformación, no la ahorqué porque no es mi estilo,  pero  mis labios retorcidos con espuma por la boca,  al borde de la locura,  mi brillo del mar había huido por la derecha,  y la sonrisa de mi rostro era inexistente, cosa ya difícil en mi.   

Empecé a reclamar en un tono fuera de clase,  entonando:  - ¡ Me lo han vendido  a sabiendas que el  vuelo iba lleno,  que falta de respeto! y ella con su sonrisa de Colgate señala,   con su dedo índice otro cartel detrás de mi, me dijo hable con “Atención al Cliente” bueno trágame tierra @#& etc….

Llego a la gran ventana casi majestuosa blanca y roja  la recepción, con chicas de rojo de agradable maquillaje suave, sereno de un corporativo total,   estaban  todas ocupadas, con su pinganillo y ordenador. Me  percato que había que coger número de turno, mis fieles acompañantes, mi  chaqueta y mi maletín, daban la sensación que iban de  camino a urgencias con un ataque de ansiedad, yo respirando  profundo  me decía “no me puede estar pasando esto por segunda vez quedarme en tierra”.

Delante de mi un grupo de mexicanas muy alteradas y con razón, discutían que han perdido su vuelo a Málaga, ellas  venían de México y al parecer les toco una seguridad a todo riesgo , o sea de revisión profunda, obviamente muy ofendidas, vienes a un país de vacaciones y que ese sea el recibimiento, no es para menos,  al escuchar el relato entre voces altas y modos, me relajé y me dije me lo voy tomar a risa.

Luego de una larga espera de pie, nuevamente le explico a la señorita:  - mire estoy desde las 8 y media, perdí mi primer vuelo, luego compré un segundo billete.  Y ella al sonido de sus palabras que sonaron dulce para mí, - “Lo sentimos mucho”, era la primera disculpa” y luego una palabra mágica, -“ la vamos indemnizar.   Aquí hago un inciso,   Iberia se portó muy bien, me sorprendió gratamente, de inmediato me entregaron una tarjeta que podías sacar el dinero por cajero.  Pero cuando la azafata me dijo que el vuelo era a  las 9: 30 pm. , 21:30 pm. , no sabía si llorar o reir .
No les voy seguir contando porque tendría  que hacer varios capítulos, pero imaginen, me hice amigas de las tiendas, donde almorcé, conocí gente, me volvía a sentar,  me levanté, paseé por Barajas, tomé varios café, hasta dormí.

Ya como a las 6 de la tarde con cara de cansada me lo tome a risa, mi maleta ya no me hablaba, mi chaqueta menos, mi pluma me peleaba yo escribía, y ella “déjame en paz”, qué les puedo decir  Mi día en Barajas estuvo lleno de anécdotas de risas y llantos, de rabia e impotencia. Pero le digo algo, si se trata de volver a mi gran amiga Mayra, les cuento que lo volvería a vivir mil veces.



©  Beatriz Martín
23/02/2020




PD La foto me la sacó un catalán muy amable le conté mi historia , se reía y le dije que le parece si me hace una foto para el recuerdo y zas esta es la foto

domingo, 12 de enero de 2020

RECUERDOS DE AMOR



Despierta el ocaso  en su balcón hace un retiro habitual de holgadas horas, para discurrir la travesía de sus vivencias de amor. Su pluma hace silencio en el balcón y suspira.

Un soplo hace el   recorrido de sensaciones apasionadas, promulgan cada caricia cazada por sus labios bravíos, en el intervalos de segundos, quema su piel de placer, mientras cierra sus ojos, para disfrutar de la esencia encendida, de la brisa  perdida en su cuerpo,  se va enredando los brazos entre beso y beso se van amando, un  tono húmedo hace presencia en la flor de su estandarte, no piensan y el latido se hace fuerte, alardea de su vitalidad y  de éxtasis gritan ¡ despacio, despacio ¡, el beso se prolonga y se confunde en los labios mojados, permitiendo  que el  eterno el órgasmo quede grabado en el secreto de ambos.

La pluma sigue en silencio el placer no le permite escribir, solo sentir desde su balcón, son  sus recuerdos de amor.

   ©Beatriz Martín
12/01/2020

lunes, 6 de enero de 2020

BAILE DE FIN AÑO VICTORIANO


Amigos Dulce, amigo y poeta, en años anteriores hace un relato  de Baile de fin de año de dulces letras, que  siempre me invita y siempre acudo a su cita  les dejo su invitación y abajo  mi comentario.



Viajo a la época victoriana, sus vestuarios y encajes vaporosos hace que el placer se nos insinúe  con la vergüenza exquisita  propia, de aquella década memorable. Dulce, mi caballero, nuevamente me extiende su invitación de sello imperial, al Baile de fin de año, despertando así mis sentidos y mis deseos para disfrutar juntos y acoplados bajo la melodía seductora y magistral de la pieza La Triviata de Verdi. Mientras los sueños se  desatan y los deseos se esparcen, lo demás lo dejamos bajo sumario, solo les puedo decir que fue mágico.

Muchísimas gracias por tu bello detalle Dulce  de invitarme al Baile de Fin de año

Les dejo el enlace 

martes, 17 de diciembre de 2019

UNA NOCHEBUENA EN CARACAS



                                                            Caracas

La memoria se desvanece, mi historia entre escenas navideñas se alza como las olas cuando  rompen su silencio, así ha llegado a mi pluma de forma súbita, los estrenos de 24 y 31 que tanta ilusión nos hicieron. Mi vestido azul celeste con el cuello blanco bordado en flores, haciendo juego con la diadema azul ,dibujada por  hojas de otoño.  Mi poñina desatada que delata  la rebeldía de mi alma, mis zapatos de patente negro y su broche dorado. Mi hermano con un pantalón corto  de  gris  sedoso  brillante y una polo amarilla.  

Corríamos felices  por toda la casa  emocionados esperando la llegada del Niño Jesús,  al  mismo tiempo, nuestro moderno  toca-disco lo último en los años 60, recién se estrenó con la “Navidad que vuelve”, de  La Billo Caracas Boys,




y era continuamente interrumpido por el ruido de los tumbarranchos  y  bengalas que papá felizmente lanzaba por la ventana, mientras a su lado le acompaña una vaso de whisky Bucanan’s,  


Mi madre vestida de verde palmera caribeña  se estrena con una pulsera pesada de oro, luciendo un hermoso encaje victoriano, regalado por mi tia María de los Angeles, sucesivamente, en un abrir y cerrar de ojos, un rayo de bengala, torpedeó su vestido para pintarle un lunar negro  grueso, haciendo un huequito llamativo, gritando llegó Navidad, mis ojos se perdían en el agujero negro que jamás olvidaré, al ver la bengala llena de alegría, tentada de  venir por mi,  no volví acercarme a papá, pensé de inmediato que me quedaría sin mi vestido azul,  para recibir al Niño Jesús.


Mientras, mamá  corría de un lado a otro para dejar la mesa en su punto, sacaba la vajilla de blanco de finos hilos dorados,  los cubiertos de plata  y sus  copas cristal  de bohemia de exquisitos relieves de flores, y orgullosa decía: - fue un regalo  de boda-.

 Los aromas mmm.  recuerdo los aromas que llegaban de la cocina el Bacalao de mi Madre era la misma gloria. En una esquinera con un mantel bordado  por mi abuelita que había viajado de Breña Alta (Isla de La Palma) a Venezuela, sobre el reposa  el Ponche Crema y de dama de compañía, tenía  un plato colorido de Turrones, almendrados y polvorones.  

Así transcurrió la nochebuena, llena de emoción e ilusión en la dulce espera de ver regalos del Niño Jesús, bajo el árbol de Navidad.


©Beatriz Martín
15/12/19



¡ Feliz Navidad Chiquillos !, que el Niño Jesús nuevamente en este año los visite y nazca lleno de amor, para desearles que los sueños bonitos se cumplan.

Reciban un  abrazo enorme desde mi brillo del mar

viernes, 6 de diciembre de 2019

EN EL MAR DE MI REGAZO





Un cortejo de caracolas da paso a la memoria del mar que de mi mi alma intenta escapar.  A  los recuerdos encadenados  donde  la  arena nos deja mojar y   el cádil del ocaso brilla sin cesar  y asi el placer enamorar  

Hoy un destierro ocupa mi piel y  las olas ya no están, solo un suave gemido se acerca mi a pies, para implorar la seducción de la pasión que un día nos unió, se encienda otra vez

Tu ausencia el deseo apagó, sumiéndome por una  extraña dolencia  que mi corazón soporto… Me traje al mar a mi regazo para reclamar un nuevo amanecer de amor , mientras descansa en mi piel una dulce pasión.



©Beatriz Martín
06/12/19