En tu serena
calma, llega tu compañía cálida, llena de atajos, de ternura, donde felizmente me pierdo, en la
espuma de tu frescura… Mientras me lamento de mis horas perdidas, entre versos,
mi pluma se desvanece al igual que mis
dedos, para recordar los entrañables momentos, donde la pasión hacía gala de
nuestro amor, y el desorden del
placer llamada lujuria, se hace dueño de mi cuerpo, del tuyo.
Aquellos tiempos, el tuyo, el mio, el nuestro, donde nuestras almas niegan
su olvido.
©Beatriz Martín
11/07/18






