Me detengo por la
esencia de tu huella,
el cristal de mis
ojos delata tu silueta,
esperando
ansiosamente tu respuesta.
Tú, al regreso de
mi barca,
empapado de
manera delicada,
y un susurro bajo
la luna de plata.
Mi rostro, mis
hombros y mi cuello,
presiente tu
temblor y me pierdo,
descubres mi
ardiente deseo.
Que cálidos son
los versos,
persiguiendo el
dulce recuerdo,
no me canso de negar la renuncia de tus besos.
Al placer de tu
esencia,
al deseo
insaciable de tu presencia,
al amor bonito de
mis sueños del alma.
©Beatriz Martín
21/07/18






