Lluvia que llegó
a mi ventana,
derramando
bendiciones, derramando esperanzas,
ella moja mis
sueños, la ilusión del mañana,
sus aguas se mezcla en el mar de mis versos.
Instantes de
tristeza que mi alma llora,
la fe mueve
montañas, la sonrisa que añoras,
sigue la lluvia
corriendo, penetra en mis venas,
ella deja en mi interior una imborrable huella.
Instantes de
dicha que mi piel presiente,
pasiones pasadas
que el agua atrapa,
sensación de tu esencia, que mi nido percibe,
vienen versos mojados
del placer anhelado.
Sigue la lluvia dibujando
el paisaje marino y literario.
en mi entorno a
lo lejos, me observan con extrañeza
se asombran de
verme ahogando, con mi sonrisa acuestas.
doy gracias a la
vida por esa lluvia bendita, que me llena de dicha.
©Beatriz Martín
11/06/16